© 2009 ninny

de|vo|rar o de|vo|rar|se

Los Animales

(clicca il link per ascoltare il brano)

en Kiko Veneno, Veneno, 1977 (1993)


Me devora
mi miedo devorador
a ser devorado
por tu miedo devorador
a que te devore.

Me sigue devorando
mi miedo devorador
a ser devorado
por tu miedo devorador
a que te devore.
Me devora
el resplandor
de lirios de la noche.



¡Devórate!

extracto de Miguel de Unamuno, Niebla, ediciòn Catedra 2006

XVII

––Pero ¿te has metido a escribir una novela?
––¿Y qué quieres que hiciese?
––¿Y cuál es su argumento, si se puede saber?
––Mi novela no tiene argumento, o mejor dicho, será el que vaya saliendo. El argumento se hace él solo.
––¿Y cómo es eso?
––Pues mira, un día de estos que no sabía bien qué pacer, pero sentía ansia de hacer algo, una comezón muy íntima, un escarabajeo de la fantasía, me dije: voy a escribir una novela, pero voy a escribirla como se vive, sin saber lo que vendrá. Me senté, cogí unas cuartillas y empecé lo primero que se me ocurrió, sin saber lo que seguiría, sin plan alguno. Mis personajes se irán haciendo según obren y hablen, sobre todo según hablen; su carácter se irá formando poco a poco. Y a las veces su carácter será el de no tenerlo.
––Sí, como el mío.
––No sé. Ello irá saliendo. Yo me dejo llevar.
––¿Y hay psicología?, ¿descripciones?
––Lo que hay es diálogo; sobre todo diálogo. La cosa es que los personajes hablen, que hablen mucho, aunque no digan nada…
[……]
Aunque, por supesto todo lo que digan mis personajes lo digo yo…
––Eso hasta cierto punto…
––¿Cómo hasta cierto punto?
––Sí, que empezarás creyendo que los llevas tú, de tu mano, y es fácil que acabes convenciéndote de que son ellos los que te llevan. Es muy frecuente que un autor acabe por ser juguete de sus ficciones…
––Tal vez, pero el caso es que en esa novela pienso meter todo lo que se me ocurra, sea como fuere.
––Pues acabará no siendo novela.
––No, será… será… nivola.
––Y ¿qué es eso, qué es nivola?
––Pues le he oído contar a Manuel Machado, el poeta, el hermano de Antonio, que una vez le llevó a don Eduardo Benoit, para leérselo, un soneto que estaba en alejandrinos o en no sé qué otra forma heterodoxa. Se lo leyó y don Eduardo le dijo: «Pero ¡eso no es soneto! …» «No, señor ––le contestó Machado––, no es soneto, es… sonite. » Pues así con mi novela, no va a ser novela, sino… ¿cómo dije?, navilo… nebulo, no, no, nivola, eso es, ¡nivola! Así nadie tendrá derecho a decir que deroga las leyes de su género… Invento el género, e inventar un género no es más que darle un nombre nuevo, y le doy las leyes que me place. ¡Y mucho diálogo!
––¿Y cuando un personaje se queda solo?
––Entonces… un monólogo. Y para que parezca algo así como un diálogo invento un perro a quien el personaje se dirige.
––¿Sabes, Víctor, que se me antoja que me estás inventando?…
––¡Puede ser!

XXX

––Y ¿qué voy a hacer?
––Habrás oído que en este mundo no hay sino devorar o ser devorado…
––Sí, burlarse de otros o ser burlado.
––No; cabe otro término tercero y es devorarse uno a sí mismo, burlarse de sí mismo uno. ¡Devórate! El que devora goza, pero no se harta de recordar el acabamiento de sus goces y se hace pesimista; el que es devorado sufre, y no se harta de esperar la liberación de sus penas y se hace optimista. Devórate a ti mismo, y como el placer de devorarte se confundirá y neutralizará con el dolor de ser devorado, llegarás a la perfecta ecuanimidad de espíritu, a la ataraxia; no serás sino un mero espectáculo para ti mismo.
––Y ¿eres tú, tú, Víctor, tú el que me vienes con esas cosas?
––¡Sí, yo, Augusto, yo, soy yo!
––Pues en un tiempo no pensabas de esa manera tan… corrosiva.
––Es que entonces no era padre.
––Y ¿el ser padre…?
––El ser padre, al que no está loco o es un mentecato, le despierta lo más terrible que hay en el hombre: ¡el sentido de la responsabilidad! Yo entrego a mi hijo el legado perenne de la humanidad. Con meditar en el misterio de la paternidad hay para volverse loco. Y si los más de los padres no se vuelven locos es porque son tontos… o no son padres. Regocíjate, pues, Augusto, que con eso de habérsete escapado te evitó acaso el que fueses padre. Y yo te dije que te casaras, pero no que te hicieses padre. El matrimonio es un experimento… psicológico; la paternidad lo es… patológico.
––¡Es que me ha hecho padre, Víctor!
––¿Cómo?, ¿que te ha hecho padre?
––¡Sí, de mí mismo! Con esto creo haber nacido de veras. Y para sufrir, para morir.
––Sí, el segundo nacimiento, el verdadero, es nacer por el dolor a la conciencia de a muerte incesante, de que estamos siempre muriendo. Pero si te has hecho padre de ti mismo es que te has hecho hijo de ti mismo también.
––Parece imposible, Víctor, parece imposible que pasándome lo que me pasa, después de lo que ha hecho conmigo… ¡ella!, pueda todavía oír con calma estas sutilezas, estos juegos de concepto, estas humoradas macabras, y hasta algo peor…
––¿Qué?
––Que me distraigan. ¡Me irrito contra mí mismo!
––Es la comedia, Augusto, es la comedia que representamos ante nosotros mismos, en lo que se llama el foro interno, en el tablado de la conciencia, haciendo a la vez de cómicos y de espectadores. Y en la escena del dolor representamos el dolor y nos parece un desentono el que de repente nos entre ganas de reír entonces. Y es cuando más ganas nos da de ello. ¡Comedia, comedia el dolor!
––¿Y si la comedia del dolor le lleva a uno a suicidarse?
––¡Comedia de suicidio!
––¡Es que se muere de veras!
––¡Comedia también!
––Pues ¿qué es lo real, lo verdadero, lo sentido?
––Y ¿quién te ha dicho que la comedia no es real y verdadera y sentida?
––¿Entonces?
––Que todo es uno y lo mismo; que hay que confundir, Augusto, hay que confundir. Y el que no confunde se confunde.
––Y el que confunde también.
––Acaso.
––¿Entonces?
––Pues esto, charlar, sutilizar, jugar con las palabras y los vocablos… ¡pasar el rato!
––¡Ellos sí que lo estarán pasando!
––¡Y tú también! ¿te has encontrado nunca a tus propios ojos más interesante que ahora? ¿Cómo sabe uno que tiene un miembro si no le duele?
––Bueno, y ¿qué voy a hacer yo ahora?
––¡Hacer… hacer… hacer..! ¡Bah, ya te estás sintiendo personaje de drama o de novela! ¡Contentémonos con serlo de… nivola! ¡Hacer… hacer… hacer…! ¿Te parece que hacemos poco con estar así hablando? Es la manía de la acción, es decir, de la pantomima. Dicen que pasan muchas cosas en un drama cuando los actores pueden hacer muchos gestos y dar grandes pasos y fingir duelos y saltar y… ¡pantomima!, ¡pantomima! ¡Hablan demasiado!, dicen otras veces. Como si el hablar no fuese hacer. En el principio fue la Palabra y por la Palabra se hizo todo. Si ahora, por ejemplo, algún… nivolista oculto ahí, tras ese armario, tomase nota taquigráfica de cuanto estamos aquí diciendo y lo reprodujese, es fácil que dijeran los lectores que no pasa nada, y sin embargo…
––¡Oh, si pudiesen verme por dentro, Víctor, te aseguro que no dirían tal cosa!
––¿Por dentro?, ¿por dentro de quién?, ¿de ti?, ¿de mí? Nosotros no tenemos dentro. […] El alma de un personaje de drama, de novela o de nivola no tiene más interior que el que le da…
––Sí, su autor.
––No, el lector.
––Pues yo te aseguro, Víctor…
––No asegures nada y devórate. Es lo seguro.

……


Divorati!

traduzione di Ninny Aiuto


XVII

- Ma ti sei messo a scrivere un romanzo?
– E che vuoi che facessi?
– E si può sapere di che tratta? Qual è il tema?
– Il mio romanzo non ha un tema o, per meglio dire, sarà ciò che ne verrà fuori durante la sua stesura. Il tema verrà da solo.
– Cioè?
– Bene, vediamo. Un giorno che non sapevo bene cosa fare, eppure sentivo il bisogno di fare qualcosa, un desidrio molto intimo, un capriccio della fantasia, mi son detto: mi metto a scrivere un romanzo, ma alla maniera di come si vive, senza sapere che succederà. Mi son seduto, ho preso dei fogli e ho cominciato con la prima cosa che mi è saltata in mente, senza sapere come avrei continuato, senza alcun piano in mente. I miei personaggi si andranno formando a seconda di come agiscano o parlino, soprattutto a seconda di come parlino; il loro carattere si formerà pian pianino. E qualche volta il loro carattere consisterà nel non averne.
– Ecco, come me.
– Non so. Questo man mano verrà fuori. io mi lascio trasportare.
– E c’è della psicologia? Descrizioni?
– C’è dialogo; soprattutto dialogo. Il punto è che i personaggi parlino, che parlino tanto, anche nel caso non dicano nulla…
[……]
Anche se è chiaro che ciò che dicono i miei personaggi lo dico io…
– Fino ad un certo punto…
– Come fino ad un certo punto?
– Voglio dire che comincerai a credere che li trascini tu, per mano, ed è facile che tu finisca per convincerti che siano loro a trascinarti. E’ abbastanza frequente che un autore finisca per diventare vittima delle proprie invenzioni…
– Forse, ma adesso si tratta di un romanzo nel quale ho intenzione di mettere tutto ciò che mi passi per la testa, venga come venga.
– Finirà per non esser più un romanzo.
– No, sarà… sarà… una rimonzo.
– Cosa? Che è ’sto rimonzo?
– Ebbene, ho sentito Manuel Machado, il poeta, il fratello di Antonio, raccontare che una volta portò a don Eduardo Benoit un sonetto da leggere, in alessandrini o non so in quale altra forma eterodossa. Don Eduardo lo lesse e disse: «Ma questo non è un sonetto!…» «No signore – rispose Machado – non è un sonetto, è un sonitto». Dunque farò lo stesso con il mio romanzo, non sarà un romanzo ma… – come ho detto prima? – remanza… rubonza, no, no, rimonzo. Ecco: rimonzo! Così nessuno si sentirà in diritto di affermare che deroga alle leggi del suo proprio genere… Invento il genere, e inventare il genere non è altro che dargli un nome nuovo, e con le leggi che più mi piacciono. E tanto dialogo!
– E quando un personaggio è da solo?
– In quel caso… monologo. E se dovessi farlo sembrare un dialogo m’invento un cane al quale il personaggio si rivolge.
– Sai Victor? Ho l’impressione che tu mi stia inventando…

XXX

- E che dovrei fare?
– Avrai sentito che a questo mondo non rimane che divorare o esser divorato…
– Cioè prendersi gioco degli altri o che gli altri si prendano gioco di te.
– No; ci sarebbe anche una terza via e sarebbe quella di divorarsi da soli, prendersi gioco di se stessi. Divorati! Chi divora gode, ma non si stanca di ricordare la fine del suo godimento e si fa pessimista; chi viene divorato soffre, ma non si stanca di aspettare la liberazione dalle sue pene e si fa ottimista. Divora te stesso, e siccome il piacere di divorarti si confonderà e neutralizzerà con il dolore d’esser divorato, giungerai al perfetto equilibrio dello spirito, all’atarassia; serai un vero e proprio spettacolo per te stesso.
– E sei tu, proprio tu, Victor, che te ne esci con queste cose?
– Sì io, Augusto, io, proprio io!
– Ma un tempo non pensavi in maniera così… corrosiva.
– Prima non ero padre.
– E il fatto di esser padre…?
– Il fatto di esser padre, a chi non è pazzo o mentecatto, gli risveglia ciò che di più terribile c’è nell’uomo: il senso di responsabilità! Io consegno a mio figlio la perenne eredità dell’umanità. A riflettere sul mistero della paternità si può anche uscire di senno. E se la maggior parte dei genitori non escono di senno è perché sono stupidi… o non sono genitori. Sii contento, dunque, Augusto, che scappando forse ti ha evitato di divenire padre. Sì, io ti dicevo di sposarti, ma non di diventare padre. Il matrimonio è una prova… psicologica; la paternità anche… ma patologica.
– Ma mi ha fatto padre, Victor!
– Ma come ti ha fatto padre?
– Sì! Di me stesso! Ora credo di esser nato veramente. E per soffrire, per morire.
– In effetti, la seconda nascita, quella vera, avviene dal dolore della coscienza della morte incessante, del fatto che stiamo sempre morendo. Ma se ti sei fatto padre di te stesso vuol dire che ti sei anche fatto figlio di te stesso.
– Mi sembra impossibile, Victor, mi sembra impossibile che accadendomi ciò che mi accade, dopo di ciò che mi ha fatto – lei! – io possa ancora quietamente ascoltare queste sottigliezze, questi giochi concettuali, questo umore macabro, e forse peggio…
– Cosa?
– Il fatto che mi distraggano, mi fa irritare con me stesso!
– E’ la commedia, Augusto, è la commedia che rappresentiamo innanzi a noi stessi, dietro le quinte del nostro intimo, sul palco della coscienza, facendo da comici e spettatori nello stesso momento. E nella scena del dolore rappresentiamo il dolore e ci sembra una stonatura il fatto che di colpo ci venga voglia di ridere. Ed è quando abbiamo più voglia di farlo. Commedia il dolore, commedia!
– E se la commedia del dolore ti porta a suicidarti?
– Commedia di suicidio!
– Ma si muore per davvero!
– Sempre commedia!
– E allora cos’è che è reale, vero, significante?
– E chi ti ha detto che la commedia non sia reale, vera, significante?
– Cioè?
– Cioè ogni cosa può esser tutto e il contrario di tutto; cioè confondere, Augusto, non rimane che confondere. E chi non confonde, si confonde.
– E anche chi confonde.
– Forse.
– Cioè?
– Cioè questo, parlare, sottilizzare, giocare con le parole ed i termini… occupare il tempo.
– Loro sì che lo staranno occupando!
– Anche tu allora! Ti sei mai visto prima d’ora così interessante? Come fa uno a sapere di avere un arto se non gli fa male?
– D’accordo, e ora che faccio?
– Fare…fare…fare…! Bah! Già cominci a sentirti personaggio tragico o romanzesco. Accontentiamoci d’esserlo di… rimonzo! Fare…fare…fare..:! Ti sembra poco il fatto di star qui a parlare? E’ questa manìa dell’azione, ovvero della pantomima. Dicono che accadono molte cose in un dramma quando gli attori possano gesticolare molto e fare grandi passi e fingere dolore e saltare e… pantomima! Pantomima! Parlano troppo! – dicono altre volte. Come se parlare non fosse agire. In principio fu la Parola e attraverso la Parola tutto fu creato. E se adesso, per esempio, un qualche…. rimonziere occulto, lì, dietro questo mobile, prendesse nota stenografica di quanto stiamo dicendo e lo riproducesse, non mi sorprenderebbe che i lettori dicessero che non accade nulla, nonostante…
– Ah, se potessero vedermi dentro, Victor, ti assicuro che non direbbero così!
– Dentro? Dentro a chi? Dentro te? Me? Noi non abbiamo ‘dentro’ […] L’anima di un personaggio drammatico, romanzesco o rimonzesco non ha certo più interiore del…
– Sì, del suo autore.
– No, del lettore.
– Bene ma io ti assicuro Victor…
– Non assicurare nulla e divorati. La miglior cosa.

…..


Post a Comment

Your email is never published nor shared. Required fields are marked *

*
*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>